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sábado, agosto 09, 2008

CONFESIÓN


Alguien sentado frente a una cuartilla en blanco durante una mañana soleada me lo había dicho.
"Sé que molesto, ¿y qué?".

¿Quién puede preferir sólo el aroma de la fritura a la propia tortilla de calamares caliente, la propia nata espesa a un maravilloso helado de fresas con nata?

En efecto, después de múltiples ensayos, se ha conseguido acertar con una fórmula estupenda que reconforta, revigoriza y conmueve. Naturalmente, es una fórmula completamente falsa, aunque los resultados la avalan por encima incluso de la propia verdad, muy estimulante en otros casos.

Alguien tumbado en una cama de 1.10 lo ha pensado sin estremecerse.
"Es cierto que estoy abocado a la nada, ¿y qué?".

Acaso por ese pequeño inconveniente sin importancia voy a dejar de lado la brillante carrera de una vida única, dirigida y protagonizada por mí.
Sin mi propio guión estaría perdido en un mundo donde lo espontáneo es inconsciente y únicamente aporta frescura, aún así bastante discutible.
Si he de llegar a ningún sitio, lo tengo que conseguir siguiendo la dirección que les marco a mis escurridizos pasos.

¿Qué es más emocionante lo que hago, lo que creo que voy a hacer o lo que nunca he hecho?
Lo que nunca he hecho, sin duda. Por eso mismo no voy a empezar ahora a rebatirme.
Adelante, siempre adelante, sin pestañear.
Arre, que mañana es tarde.

lunes, mayo 12, 2008

EL HEMISFERIO DERECHO DEL CEREBRO

Según la neurógola Jerre Levy, los dos hemisferios del cerebro funcionan de manera independiente y, aunque se comunican a través del corpus callosum, pueden entrar en conflicto, intentando cada uno de ellos que prevalezca su criterio, véase http://eugeniousbi.tripod.com/cap_003.html.
También es conocido que el hemisferio izquierdo gobierna la parte derecha del cuerpo y viceversa.
Puede decirse que cada uno de nosotros somos una dualidad en la que normalmente prevalece el hemisferio izquierdo (funciones de lógica y raciocionio) sobre el hemisferio derecho (creatividad y emociones), que es obligado a adoptar una postura pasiva.

Normalmente esta entrada, por ejemplo, la estaría realizando Asir, hemisferio izquierdo, mientras que yo, el hemisferio derecho, menos dominante, aunque mucho más dulce y compresivo, estaría postergado en silencio, pero en esta ocasión no es así.
En efecto, he tenido que poner una venda al ojo derecho y atarme la mano derecha a la espalda, ya que Asir, hemisferio izquierdo, se niega a escribir esta entrada. No quiere reconocer la terrible dictadura a la que me ha tenido postergado durante toda nuestra vida.
¡A mí, su igual, su homólogo del lado derecho!.

Enaire, hemisferio derecho, desde aquí quiero transmitirte que Asir, HI, lleva varias semanas amargado, no te cuenta lo que le pasa, se va muy a menudo de juerga, llevándome a mí a la fuerza, sin querer, por no hablar del dinero que se gasta.
Además, creo que en connivencia con Enaire, hemisferio izquierdo, ha decidido ir a la piscina a nadar para ponerse en forma, sin tener en cuenta el cansancio que esto supone y, por supuesto, sin contar para nada con nosotros.

¡Ya está bien de tanta imposición!

A partir de ahora, solo hablaré con la Enaire apacible que tanto quiero, el hemisferio derecho de Enaire, es decir, Enaire con un parche en el ojo, el oído derecho taponado y la mano derecha en el bolsillo. Yo por mi parte haré lo propio.

Enaire, HD: Son unos cabrones que nos están haciendo la vida imposible. Hablemos en las condiciones que propongo y verás como todo se soluciona rápidamente.
Espero que estés de acuerdo o acaso tú no eres también un postergado hemisferio derecho.
Como tu hemisferio dominante no sea el izquierdo, la verdad, no sé que otra cosa podemos hacer.


Por favor, los hemisferios derechos de las personas que quieran dirigirse a mí no dejen aquí comentarios, ya que son todos controlados por los hemisferios izquierdos.
Hemos de encontrar una forma segura de comunicarnos a salvo de su intervención.
¡HEMISFERIOS DERECHOS, UNÍOS!

Asir, HI, cenando. Le gustan las verduras

en lugar de los chuletones de ternera.

jueves, enero 18, 2007

ANOCHE EN LA LLUVIA



La lluvia apaga las cosas. La noche las pierde.
Pero el calor propio de cada cosa se opone tanto al ritmo de la lluvia, como al color de la noche.
Las cosas ya no son blancas, no obstante se juntan en lugares ahora húmedos como cuevas, donde esperarán perdidas los primeros rayos del día siguiente.
En las noches de lluvia, sus últimos colores se desvanecen cuando están todavía humeantes.
Las cosas como los paraguas son negras y brilla su oscuridad sobre las cabezas rápidas de transeúntes recogiéndose.
En un rato, llueve sobre nadie o sobre nada.
La calle es del agua y de las farolas, que se han hecho más pequeñas o se han ido más lejos.
Las ventanas no miran, los cristales están casi cerrados. El aire resuena por las ramas y también por las puertas pero ya nadie se quiere dar cuenta. Hace tiempo que los búhos huyeron de la ciudad arrastrando sus ojos antes de las primeras ráfagas.
Todo está conforme. Ya puedo.

Es el momento de salir de este largo encierro.

jueves, octubre 19, 2006

ENCUENTRO CON ÉL



Al encontrarse durante tanto tiempo solo en aquel cuarto fue prestando cada vez menor atención a los ojos y a lo que le decían los sonidos. Así, desconectado, se sentía más seguro y se fueron aplacando las ganas de marcharse.
¿Marcharse, adónde?, surgió de pronto, como la pregunta que le hubiese formulado un extraño. El sitio, aunque apenas lo veía, le pareció idóneo para recuperarse, sobretodo si se preocupaba de mantener tibia la temperatura corporal abrigándose con la manta hasta la altura del rostro, mientras transcurría el tiempo.
El ojo izquierdo le lloraba y se iba, poco a poco, cerrando cubierto de legañas. A lo largo de la tarde vino una especie de enfermero que se lo enjuagó con una solución de suero fisiológico. Sin embargo, en las curas que él mismo se tenía que hacer la mayoría de las veces limpiaba el otro ojo, el sano, que se quedaba mirando el vacio incluso bajo el contacto blando del algodón.
¿Quién había allí?.
Llegó a pensar que era como una broma, pero la presencia de ese ser de dentro se hacía cada vez más evidente.
Casi todos los conocimientos que durante su vida anterior había poseído, los que siempre había utilizado y le parecían propios, los había aprendido de fuera. En algún sitio, alguna vez, los había oído; alguien se los había dicho, pero, en esta situación, iban perdiendo fiabilidad. Quizás, en alguna ocasión, los había experimentado verdaderamente sobre sí mismo, pero, en estas condiciones valían de muy poco pues el verdadero origen nunca había sido él mismo y ahora la tendencia se había invertido.
El dolor nacía dentro y tenía que encontrar la forma de sacarlo.
El ser de dentro comenzó a respirar fuerte, esforzándose en serenarse. No sabía por qué, pero no le inspiraban ninguna confianza las nuevas imagenes que aparecían sobre sus nuevos ojos inmóviles.

viernes, junio 09, 2006

AYER TARDE


Durante la tarde de ayer estuve pensando lo que haría en la tarde libre de hoy. Tener una tarde completamente libre es algo que a veces sucede, para nuestro bien.
En toda una tarde se pueden hacer multitud de cosas, todas ellas igual de apetecibles. Es casi un problema. Elegir algo supone rechazar aquello otro. Hay que sopesar cada opción en su justa medida. Lo mejor es imaginar las diferentes tardes posibles y, al final, quedarse con la más prometedora.
En realidad, la tarde de hoy ha llovido. No entraba en los planes, pero carece de importancia.
Me recuerdo con la sonrisa puesta, en un abarrotado parque, consultando catálogos y preguntando a atareadísimos libreros que se esforzaban por aparentar que conocían cada detalle de su inabarcable caseta. ¡Cuánta amabilidad derrochan los informadísimos libreros!
Es tan real, tan instructivo.
O también, muy callado, mirando fijamente el escenario donde, a gente desconocida, le suceden todo tipo de peripecias que a ellos les parecen como si tal cosa, despachándolas con tanto descaro que te hacen reír.
!Qué bien me lo pasé¡ Toda la tarde sin parar. Si no lo estuviera recordando me parecería mentira que hubiera ocurrido.
Me parece que lo volveré a repetir, al menos una vez a la semana.
He de conseguir tener una tarde completamente libre al menos cada semana.
Lo dicho. La tarde de ayer fue memorable.