miércoles, noviembre 07, 2007

RELOJ

Casi todos llevamos un reloj en la muñeca para conocer la hora, pero yo, que soy muy original, lo llevo para olvidar. No quiero saber nada.

El truco es bastante simple, consiste en mover las manecillas hacia adelante o hacia atrás, igual que hacen con los cambios de hora de primavera y verano, aunque en este caso de manera que se ponga la hora que sea. Con varios de estos cambios convenientemente distribuidos a lo largo del día y mirando el reloj de vez en cuando, en efecto, se consigue estar horaria y completamente despistado. Pueden ser las cuatro o las siete y media, puedes comer tarde o merendar temprano, pero lo que no se puede es comer a las tres en punto viendo el telediario que, por otra parte, vaya usted a saber en qué horario cada día lo ponen.

Y es que, a mí, siempre me han gustado los cambios de hora. Cuantos más cambios mejor y cuantas más horas mejor que mejor.
Un día, por ejemplo, le cambié la hora a un traductor de idiomas y me encontré con su novia muchas veces y muchos días seguidos, aunque a unas horas verdaderamente insospechadas.
Ella hablaba con mucha naturalidad, pero parecía impaciente. No sabía, miraba de vez en cuando su no manipulado reloj, que simplemente había sucedido un pequeño cambio de hora sin importancia. Mi hora por la hora del traductor.
Yo la consolaba diciendo que podíamos hacer un viaje a Londres los dos juntos donde la mayoría de la gente son excelentes traductores de inglés, y es que, no sé por qué, pero cuando me cambian la hora empiezo también a querer cambiarme de sitio.

Afortunadamente, los relojes actuales incorporan GPS, le das un poco a las manecillas de las coordenadas y, zas, apareces en una latitud desconocida donde, por cierto, mi mujer sigue poniendo muy bien de comer e incluso, incompresiblemente, planchándome la ropa.
Por último, como es sabido alrededor del mundo existen diferentes husos horarios, de manera que en cada sitio es una hora diferente. Las manecillas de mi reloj GPS incorporan un mecanismo de manera que no solo te dice la hora que es, sino también puede calcular la hora en la que estás. Esto incrementa notablemente el efecto que se pretende.


Cómprese un reloj submarino y olvídese de todo lo demás, aunque en materia de cambios horarios lo que más me has gustado hasta la fecha fue el intercambio que hice con el expreso Zaragoza-Cádiz de las 7 y media de la mañana.
Era un tren muy concurrido, pero todo eso ya lo contaré otro día y en otro lugar, ya que, ahora, aunque no sepa la hora que es y ni siquiera sepa donde estoy, tengo bastante prisa. No recuerdo para qué.

2 comentarios:

Mar dijo...

Visto así, igual me pongo uno de bolsillo inalámbrico (por eso de no poner cadenas)

Corpi dijo...

Gracias Rosa Negra por esta aclaración. Ya venía yo desde hace algún tiempo sospechando de mi mujer. Esta noche, lo prometo, con el cuchillo de cortar el jamón, cuando esté durmiendo la abro en canal, y con la cera me hago unos cirios para las procesiones de semana santa.